centro especializado en colon y recto

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Enfermedades comunes

Hemorroides

¿Qué son las hemorroides?

Tanto hombres como mujeres tienen hemorroides, que se producen normalmente en el cuerpo. Las hemorroides o "cojinetes anales" son un conjunto de vasos sanguíneos dentro del canal anal. Estos cojinetes son parte de la anatomía normal, ayudan en la defecación y en el cierre del canal anal. Con el tiempo estos cojinetes se pueden agrandar y producen sangrado con las evacuaciones. A medida que continúan se pueden prolapsar y/o sobresalir por el ano.

Tratamientos conservadores:

El tratamiento conservador de las hemorroides consiste en educar a los pacientes sobre las principales causas de las hemorroides y corregirlas.

Causas de hemorroides:

  • Aumento de la fuerza durante la defecación.
  • Embarazo.
  • El estreñimiento y la diarrea.
  • Obesidad

Tipos de hemorroides:

Las hemorroides internas se encuentran dentro del canal anal y generalmente no causan dolor. El síntoma más común de hemorroides internas es la sangre de color rojo brillante (en las heces, en el papel higiénico o en la taza del inodoro). Además, una hemorroide interna puede formar un prolapso fuera del ano.

La clasificación de las hemorroides internas:

  • 1er Grado: Las hemorroides sin prolapso.
  • 2do Grado: El prolapso de las hemorroides en la defecación, pero de forma espontánea se reducen.
  • 3er Grado: El prolapso de las hemorroides en la defecación, pero debe reducirse con el apoyo de los dedos.
  • 4to Grado: Las hemorroides son prolapsadas y no se pueden reducir de ninguna forma.

Fisura anal

Es una herida longitudinal, lineal en el anodermo usualmente dolorosa. Los síntomas típicos son dolor postdefecación, asociado a sangrado. Las fisuras agudas son típicamente autolimitadas con manejo médico conservador. Cuando los síntomas persisten por 3 meses o existen signos (bordes de herida elevados, colgajo centinela y papila anal hipertrófica) se considera crónica.

El tratamiento puede ser conservador a base de suplementos de fibra e ingesta incrementada de líquidos; mediante medicamentos tópicos y, en caso de fracaso o síntomas agudos severos a través de cirugía conservadora de corta estancia.

Absceso perianal

Es un proceso infeccioso agudo que tiene como origen en un 90% de los casos la teoría criptoglandular, que consiste en obstrucción de las glándulas del canal anal con proliferación bacteriana, resultando en licuefacción y expansión a los diferentes espacios perianales. Los casos restantes se deben a diversas condiciones secundarias tales como: enfermedad de Crohn, tuberculosis, diverticulitis, malignidad, etc.

La sintomatología consiste en dolor anal constante, presión local y exacerbación con cambios de posición; asociado a fiebre y/o retención urinaria.

El manejo consiste en incisión y drenaje del absceso, realizándose en consultorio o quirófano dependiendo del tamaño y localización del mismo, así como de la tolerancia al procedimiento.

Fístula perianal

La apertura quirúrgica o espontánea de un absceso perianal resulta en fístula perianal en un 30-50%. Se trata de un trayecto que comunica un orificio interno en canal anal con uno o más orificios externos perianales, causando síntomas cíclicos de absceso con dolor anal, drenaje de pus y aparente cicatrización, con repetición de los mismos.

El tratamiento se sujeta a la clasificación basada en la relación que tiene el trayecto fistuloso con el complejo esfinteriano; teniendo como alternativas fistulotomía, colocación de setón, colgajo avanzado endorectal, aplicación de fibrina, colocación de plug de colágeno o lift (ligadura del trayecto fistuloso).

La finalidad de estos procedimientos es generar menor dolor posoperatorio y conservar la función del esfinter anal.

Condilomatosis

Son verrugas anales o lesiones, causadas por el virus del papiloma humano transmitido sexualmente. Las verrugas pueden ser asintomáticas con lesiones de piel palpables indolentes, hasta causar prurito o sangrado anal de moderado a intenso.

El manejo no quirúrgico cuando es una enfermedad limitada consiste en aplicación de tratamientos tópicos o locales, con índices de recurrencia mayor al 25%. La cirugía se encuentra indicada en condilomatosis extensa y amplia, así como en condilomatosis interna y refractariedad a manejo tópico o local.

Enfermedad pilonidal

Es una infección crónica de la piel en la zona del pliegue gluteo. Común en hombres, personas obesas y con abundante vellos. Hay varios patrones de esta enfermedad, desde un absceso agudo (inflamación, dolor y drenaje de pus) hasta el desarrollo de un seno pilonidal que se conecta con la piel y condiciona drenaje de líquido de manera crónica, con infecciones recurrentes que requiere de cirugía para eliminarlo. El tratamiento depende del patrón de la enfermedad: Un absceso agudo se maneja con una incisión y drenaje del pus dentro del consultorio con anestesia local. La enfermedad compleja o recurrente debe tratarse quirúrgicamente. Los procedimientos varían de destechamiento de los senos a la escisión y posible cierre con colgajos de piel .

Prurito anal

Es una condición dermatológica caracterizada por una desagradable comezón o sensación de ardor en la región perianal. La incidencia oscila de 1% a 5% en la población general. Los hombres son más comúnmente afectados. El prurito anal se clasifica como primario o idiopático correspondiendo al 50-90% de los casos, o como secundario (poco común) si se asocia a enfermedades infecciosas, dermatológicas o sistémicas.

Debido a que la mayoría de los casos son idiopáticos, el tratamiento inicial consiste en evitar: uso de irritantes locales, traumatismo de piel perianal y humedad en la zona. En caso de persistir los síntomas deben descartarse causas secundarias y tratarlas. En última instancia se utiliza terapia tópica e inyectable.

Pólipos del colon

Son crecimientos anormales de la mucosa del colon y recto, que protruyen hacia la luz intestinal. Se presentan en el 15-20% de la población adulta y su importancia radica en que tienen relación con el desarrollo del cáncer colorrectal. La mayoría no generan síntomas y son detectados de forma incidental durante estudios de imagen; sin embargo, cuando se presentan son comunes sangrado transrectal y secreción de moco.

Existen tres métodos endoscópicos para su detección:

La sigmoidoscopia rígida y flexible, solo permiten examinar la parte inicial del colon y no requiere medicación.

Por otro lado, la colonoscopia es un método seguro y eficaz de evaluar la mucosa completa del colon y recto mediante un instrumento largo, flexible y tubular. Se requiere preparación del intestino, y es necesaria la sedación intravenosa.

Por medio de estos métodos, los pólipos pueden extirparse. Sin embargo, en ocasiones no es posible eliminarlos por su tamaño o localización convirtiendo a la cirugía en la única opción de tratamiento.

Se recomienda de manera rutinaria en:

  • Adultos de 50 años de edad o más como parte de un programa de detección oportuna del cáncer de colon.
  • Adultos de 40 años de edad con una historia familiar de cáncer y/o pólipos de colon.
  • Adultos de cualquier edad que presenten sangrado transrectal, constipación y/o pérdida de peso.

Cáncer Colorrectal

El cáncer colorrectal es el segundo cáncer más común en los Estados Unidos, donde se diagnostican 140.000 personas cada año y causando 60.000 muertes. Dicha cifra impresiona si la enfermedad es potencialmente curable cuando se diagnostica en sus primeras etapas. Aunque puede ocurrir a cualquier edad, 90 % de los pacientes son mayores de 40 años. Además, existen otros factores de riesgo como historia familiar de cáncer colorrectal y/o pólipos, historia personal de colitis ulcerativa o el cáncer de la mama o del útero .

Los síntomas más comunes son sangrado rectal y cambios en los hábitos intestinales, como estreñimiento o diarrea. El dolor abdominal y pérdida de peso suelen ser síntomas tardíos que indican una posible enfermedad extensa .

El tratamiento depende de la etapa de la enfermedad. La mayoría de los casos detectados en las primeras etapas recuperan su salud después de recibir una cirugía. En ocasiones se utiliza como adyuvante la radiación y/o quimioterapia.

El cáncer colorrectal puede ser prevenido. Es bien sabido que los pólipos benignos pueden crecer y convertirse en cáncer; por lo que un aspecto de la medicina preventiva implica la detección de pólipos de manera temprana y extirpación de los mismos por medio de colonoscopia.

Prolapso rectal

Se trata de una condición en la cual el recto sobresale fuera del ano. Está asociado en ocasiones a debilidad del músculo del esfínter anal, lo que conduce a incontinencia de heces fecales o moco. Es más común en mujeres que en hombres, y existen varios factores que pueden contribuir a desarrollarlo como: historia de múltiples partos, envejecimiento, problemas neurológicos; que conllevan a estiramiento de los ligamentos que sostienen al recto en su sitio así como al debilitamiento del esfinter anal. Puede asociarse a incontinencia urinaria y prolapso de órganos pélvicos.

El diagnóstico puede realizarse con una historia clínica y exámen anorrectal completo. En ocasiones, cuando el prolapso es interno o está “escondido” se requiere estudios especiales como defecografía; además de estudios de manometría para evaluar la función del músculo del esfinter anal. La cirugía es el tratamiento de elección, la cual puede realizarse vía abdominal o rectal dependiendo de la edad, condición física, grado de prolapso y del resultado de varias pruebas. El éxito de la cirugía depende de muchos factores, incluyendo el estado del músculo del esfínter anal antes de la cirugía , si el prolapso es interno o externo, y de la condición general del paciente.

Enfermedad diverticular

Los divertículos son saculaciones que se desarrollan en la pared del colon, por lo general en el colon sigmoide. Los síntomas están relacionados con complicaciones de la enfermedad, incluyendo diverticulitis y sangrado.

La diverticulitis es una infección de los divertículos que causan dolor en el abdomen, fiebre y cambios en los hábitos intestinales . Los síntomas más severos se asocian a complicaciones graves como la perforación (ruptura) o fístula (una conexión anormal entre dos órganos o con la piel).

El tratamiento de la enfermedad diverticular no complicada consiste en aumento de la fibra dietética, con el fin de reducir la presión en el colon y disminuir el riesgo de complicaciones de la enfermedad. Por otro lado, la diverticulitis requiere manejo con antibióticos, restricciones en la dieta y ablandadores de heces fecales; sin embargo, cuando el cuadro clínico es grave requiere hospitalización, reservando la cirugía para pacientes con episodios repetitivos, complicaciones o cuadros que no responden a tratamiento médico.

La cirugía consiste en eliminar la parte del colon que está enferma, conectando o anastomosando los extremos del colon; aunque algunas veces se requiere una bolsa de colostomía temporal.

Por tal motivo, se invita a los pacientes a buscar atención médica temprana para evitar complicaciones.

Incontinencia fecal

Es una condición clínica caracterizada por la incapacidad para controlar gases o heces fecales. Su gravedad varía desde dificultad para control de gases hasta una severa pérdida de control sobre deposiciones líquidas y formadas. La causa más común son las lesiones durante el parto que pueden causar un desgarro en los músculos anales o los nervios que inervan dichos músculos. Otras causas son: cirugías anales previas, lesiones traumáticas, enfermedades de colon y recto, y/o medicamentos.

Es necesario realizar un análisis inicial del problema con la historia clínica y exámen físico completo. Con frecuencia se requiere estudios como ultrasonido que proporciona imagen de los músculos anales con el fin de evaluar su integridad; manometría para registrar la presión de los músculos del esfinter anal.

El tratamiento depende de la causa y grado de incontinencia así como de los resultados de los estudios. Puede consistir en cambios en la dieta, medicamentos que produzcan estreñimiento para casos leves. El tratamiento de las enfermedades que inflaman el recto mejoran los síntomas. Existe un tipo de terapia física llamada bioretroalimentación que ayuda a los pacientes a fortalecer los músculos del esfinter. Las lesiones de los músculos pueden corregirse mediante cirugía. En casos severos, los pacientes pueden encontrar que una colostomía es la mejor opción para mejorar su calidad de vida .

Constipación y/o estreñimiento.

Se trata de un síntoma que tiene diferentes significados para diferentes personas. Por lo general, se refiere a las deposiciones poco frecuentes, pero también puede referirse a la necesidad de hacer un esfuerzo para tener una evacuación, una sensación de evacuación incompleta, o la necesidad de enemas, supositorios o laxantes con el fin de mantener la regularidad .

Los hábitos intestinales normales se ven afectados por la dieta. Se recomiendan 30 gr y 2-3 litros de líquidos al día para una función intestinal apropiada.

El estreñimiento se puede diagnosticar si las deposiciones ocurren menos de tres veces por semana. Existen varias causas desde la dieta inadecuada, el sedentarismo, el embarazo, medicamentos o enfermedades crónicas (diabetes, esclerodermia, enfermedades de la tiroides). Sin embargo, las causas graves incluyen tumores o áreas de estrechamiento del colon, por lo que es recomendable buscar el consejo de un cirujano colorrectal cuando el estreñimiento persiste, máxime si se acompaña de sangrado al evacuar o pérdida de peso.

Debido a las múltiples causas, es importante un exámen físico que incluya desde exámen digital anorrectal hasta colonoscopia con el fin de descartar causas anatómicas como pólipos, tumores o diverticulos, ya que la corrección quirúrgica de estos puede ser necesaria.

Otras pruebas pueden identificar las causas funcionales específicas como "estudios de marcadores", manometría y/o defecografía.

La mayoría de los pacientes son tratados con éxito mediante la adición de alimentos ricos en fibra y mayor cantidad de líquidos a la dieta. Los suplementos de fibra son altamente recomendados. Otros tipos de laxantes, enemas o supositorios deben utilizarse sólo cuando sea recomendado y supervisado por el cirujano de colon y recto. Sólo en raras ocasiones son necesarios procedimientos quirúrgicos para tratar el estreñimiento.

Sindrome de Intestino Irritable

El colon irritable, cuya denominación más exacta es 'Síndrome del Intestino Irritable' (SII), es un cuadro crónico y recidivante caracterizado por la existencia de dolor abdominal y/o cambios en el ritmo intestinal, acompañados o no de una sensación de distensión abdominal, sin que se demuestre una alteración en la morfología o en el metabolismo intestinales, ni causas infecciosas que lo justifiquen. También se ha denominado colitis nerviosa, colitis espástica ó colon espástico. Todas estas denominaciones se consideran hoy erróneas e incompletas.

Causas:

Hasta hoy, no se conoce ningún mecanismo único que explique por qué los pacientes con colon irritable sufren estos síntomas de forma crónica y recidivante. Desde un punto de vista general, lo más aceptado y demostrado es que existen alteraciones de la motilidad y/o de la sensibilidad digestiva, influenciadas por factores psicológicos. Además, se han propuesto otras diferentes alteraciones que también podrían influir en esta enfermedad: gastroenteritis, intolerancias alimentarias, alteraciones hormonales y factores genéticos.

Síntomas del Colon Irritable

Los síntomas digestivos propios son el dolor y la distensión abdominales, y la alteración del ritmo intestinal.

El dolor abdominal suele ser difuso o localizado en hemiabdomen inferior, habitualmente no irradiado, de tipo cólico, opresivo o punzante, en general leve o de moderada intensidad, con una duración inferior a las dos horas, que alivia tras la defecación y que suele respetar el sueño. El inicio o la presencia del dolor abdominal se asocia habitualmente con deseos de defecar o con cambios en la frecuencia o consistencia de las deposiciones y frecuentemente, el paciente relaciona su comienzo con la ingesta de algún alimento.

Otros síntomas son la sensación de evacuación incompleta y la presencia de moco en las deposiciones.

Diagnóstico:

El diagnóstico se basa en una minuciosa historia clínica junto a una completa exploración física, las cuales nos orientarán hacia la posibilidad de tratarse de un colon irritable. Entonces, para completar el diagnóstico de sospecha, deberemos realizar diversas pruebas complementarias que nos descarten la existencia de patología orgánica (diagnóstico por exclusión). Entre estas pruebas complementarias podemos incluir análisis generales y específicos de sangre, orina y heces, estudios radiológicos de abdomen con y sin contraste, ecografía abdominal y sigmoidoscopia/colonoscopia. Dependiendo de los síntomas y de la edad del paciente, determinaremos en cada caso las pruebas más adecuadas para llegar al diagnóstico.

Tratamientos:

Es preciso proporcionar al paciente una información adecuada y comprensible sobre las características de su enfermedad, especialmente de su cronicidad y del pronóstico benigno de la misma. Establecer una buena relación paciente-médico favorecerá la evolución y disminuirá el número de consultas. No hay que minusvalorar las molestias del paciente, ya que sus síntomas son reales. Una vez que el paciente haya entendido su enfermedad y haya podido resolver todas sus dudas, se pueden iniciar diversos tratamientos dependiendo de la naturaleza e intensidad de los síntomas. Las posibilidades actualmente disponibles incluyen:

Medidas higiénico-dietéticas: evitar temporalmente aquellos alimentos y bebidas que desencadenen o empeoren sus síntomas (tóxicos como el tabaco, estimulantes como el alcohol y el café, los que produzcan gases en exceso, etc.). Aconsejar la realización de ejercicio físico adecuado a su edad y evitar el sedentarismo. Si predomina el estreñimiento habrá que aconsejar el aumento en la ingesta de fibra (frutas, verduras, cereales, ensaladas, ...)

Fármacos: sólo cuando la intensidad de los síntomas así lo aconseje, dirigidos a controlar el síntoma predominante y durante un periodo limitado de tiempo. Pueden ser inhibidores de los espasmos (espasmolíticos), estimulantes de la motilidad (procinéticos), antidiarreicos, laxantes, antidepresivos y ansiolíticos.

Otras: psicoterapia, acupuntura e hipnoterapia.

Otras enfermedades

  • Tumores del ano
  • Angiodisplasias
  • Colitis ulcerativa
  • Lesiones del recto por radiación
  • Sangrados por el recto
  • Diarrea
  • Distensión abdominal
  • Lesiones del ano y el recto
  • Colostomías
  • Ileostomías
  • Enfermedades infecciosas y parasitarias
  • Dermatosis de la piel
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